LA IDEA PRINCIPAL
1. Extensión máxima de dos líneas.
2. Es una mezcla entre el tema (asunto) y la tesis (opinión principal del autor o autora + finalidad del texto).
3. Estructura: sintagma nominal (SN) u oración simple (con infinitivo, por ejemplo). Mejor si se evitan los verbos conjugados y la oración compuesta, ya que es probable que den como resultado una idea principal compleja o muy larga. La idea principal debe ser concisa.
4. Es preferible que empiece por una palabra abstracta: “La crítica a...”, “La defensa de...”, “La comparación entre...”, “La reflexión sobre...”, “La advertencia sobre...”. Esa primera expresión nominal ya recoge la esencia de la tesis. Por ejemplo: “La impotencia de no poder actuar ante las injusticias sociales”.
5. No deben aparecer marcas modalizadoras: evita la primera persona (yo, nosotros, nos, nuestro, somos, tenemos...) y la segunda persona (tú, vosotros, piensas, sois...); no incluyas léxico valorativo (“El buen comportamiento...”, “La fascinante experiencia...”, “Lo malo...”, “La denigrante situación...”, “El terrorífico acto...”, “La horrible actitud...”). Utiliza marcas objetivas: la tercera persona (“el ser humano es”, “las personas son”, “la sociedad tiene...”) e impersonalización (pronombre “se”, pasiva, verbos no personales, oraciones impersonales...).
6. No malinterpretes el mensaje que quiere transmitir el autor o autora. A la hora de expresar la idea principal o resumir un texto, mantente fiel a la finalidad (¿qué pretende transmitirnos el autor/a?).
7. Es preferible que no hagas mención al texto o al autor o autora, sino que empieces directamente formulando la idea con una palabra que recoja la tesis u opinión principal del autor/a e incluyas palabras clave (palabras que recojan las ideas o temas más importantes) que aparezcan en el texto.
EL RESUMEN
1. El resumen ha de ocupar un solo párrafo de unas 10 líneas aproximadamente (como máximo debe ser un tercio del texto original).
2. No utilices la primera ni la segunda persona. Se debe mantener la objetividad en todo momento, por tanto, estas marcas modalizadoras (subjetivas) han de evitarse por completo. Utiliza la tercera persona y marcas de impersonalización. En vez de escribir “Somos muy egoístas”, mejor “El ser humano es egoísta”; en lugar de “Nos han hecho pensar que...”, mejor “A la gente se le ha hecho pensar que...”.
3. Se deben usar conectores discursivos para mantener la cohesión textual (enlazar las diferentes ideas es esencial). Ej.: conectores de distribución (por una parte, por otra parte...), de adición (también, asimismo...), de síntesis (en resumen, en definitiva...), etc. Los únicos conectores que no se pueden utilizar aquí son los de opinión.
4. No hagas referencia directamente ni al texto ni al autor. Evita expresiones como “El texto dice” (no personalices el texto), “El texto trata” o “El autor dice”. Debes escribir como si tú (quien estás escribiendo el resumen) fueras el propio autor (pero sin usar marcas modalizadoras/subjetivas). Empieza directamente el resumen incluyendo las ideas principales, en el orden que quieras, aunque mejor si sigues la estructura interna del texto: introducción, desarrollo y conclusión, sobre todo si la tesis aparece al principio o al final.
5. ¡Cuidado con malinterpretar el texto! No añadas ideas que no aparezcan en el texto, ya que te arriesgas a confundir el mensaje, incluir tu opinión de forma indirecta o transmitir otra idea totalmente diferente a la que el autor o autor formuló. Mantente siempre fiel a la finalidad del texto.
6. Se pueden parafrasear ideas del texto, pero no abuses de la paráfrasis (nunca copies exactamente las mismas oraciones del texto). Siempre será mejor que resumas las ideas con tus propias palabras. No obstante, sí que debes incluir las palabras clave que encuentres en el texto.
7. Utiliza palabras clave: es necesario identificar las palabras más importantes presentes en un texto para incluirlas en el resumen de un texto. Recuerda que las palabras clave (información esencial) son términos que resumen ideas principales (autores, temas, épocas, corrientes, movimientos, tesis, opinión) y términos genéricos (“justicia”, “medioambiente”, “crisis económica”...) o específicos (“fuga de cerebros”, “IA” o “inteligencia artificial”...) que estructuran el contenido central y que no se basan en ejemplos u opiniones personales.
8. No repitas ideas. Expresar la misma idea o concepto todo el tiempo con diferentes variantes denota una falta de comprensión del texto, además de una redundancia temática.
9. No incluyas en el resumen ideas secundarias. Son ideas secundarias los ejemplos, las analogías o comparaciones, las experiencias personales, los datos y las estadísticas, las citas, los refranes... La única excepción posible sería si el eje transversal de un texto fuera un ejemplo o experiencia personal que sirviese como pretexto para tratar un tema concreto (en ese caso, lo más conveniente sería mencionarlo en relación con la idea principal, pero muy brevemente, sin darle mucho peso, ya que es una idea secundaria).
10. No incluyas en el resumen tu opinión personal (eso has de reservarlo solo para la producción). Limítate a introducir en el resumen solo las ideas principales del texto de forma objetiva.
LA PRODUCCIÓN
La producción es el único apartado subjetivo del comentario de texto. En la producción debe darse una opinión personal sobre un tema propuesto aportando razonamientos válidos mediante el uso de diferentes argumentos.
El alumnado habrá de elaborar un texto de carácter expositivo-argumentativo en registro formal, con una extensión aproximada de 200-300 palabras, en el que tendrá que demostrar su capacidad de expresión ordenada y coherente sobre un tema relacionado con el texto propuesto. Para su corrección, se tendrán en cuenta los siguientes aspectos (rúbrica de evaluación):
1. Contenido
- El texto responde a la pregunta formulada.
- El texto presenta una argumentación clara sobre la cuestión que se plantea.
- El texto refleja argumentos originales del autor/a (el alumno/a), los vincula a cuestiones generales, históricas o filosóficas e incluye ejemplos pertinentes, aplicaciones o consideraciones adicionales.
2. Propiedades textuales (coherencia y cohesión)
- La información se organiza de manera ordenada y lógica mediante una estructura argumentativa claramente identificable.
- Las ideas se muestran cohesionadas mediante un uso variado de mecanismos léxico-semánticos y gramaticales (anáforas, conectores léxicos, marcadores discursivos, etc.).
3. Uso de la lengua (adecuación y corrección lingüística)
- El texto es adecuado desde el punto de vista morfosintáctico (uso apropiado de los tiempos verbales, concordancias correctas, estructura de las oraciones y orden de los elementos oracionales, etc.).
- Domina la subordinación adverbial, propia del registro culto.
- El texto está escrito en un registro formal, con ausencia de coloquialismos y expresiones inadecuadas.
- El texto muestra un vocabulario amplio (riqueza léxica).
- Las palabras están usadas con propiedad y son las adecuadas al contexto comunicativo.
- Evita las repeticiones y las proformas (palabras comodín).
- Respeta las normas ortográficas y de puntación.
1. Antes del proceso de escritura
- Actualización: sigue en redes sociales diferentes medios de información y comunicación (periódicos, diarios...); compra la prensa si prefieres lectura en papel; mira el telediario diaria o semanalmente, así como programas de tertulia política en la medida de lo posible para mantenerte actualizado de la realidad (suelen aparecer en selectividad temas de actualidad).
- Pensamiento crítico: sé capaz de entender otros puntos de vista diferentes al tuyo (mente abierta), reflexiona críticamente sobre la información que recibes y, sobre todo, no adoptes posturas radicales en tu opinión personal; mantente neutral en la medida de lo posible, especialmente si son temas polémicos o complejos (por ejemplo, respecto a asuntos políticos).
2. Durante el proceso de escritura
- Estructura interna: sigue la estructura propia de la tipología textual expositivo-argumentativa (introducción, desarrollo o cuerpo argumentativo y conclusión).
- Estructura externa: divide el texto en diferentes párrafos (puede que coincidan con la estructura interna o no).
- Cuidado de la forma: buena caligrafía, ortografía cuidada, respeto de los márgenes, interlineado y presentación (limpia y ordenada).
- Preguntas retóricas: puedes incluir alguna en la introducción, como planteamiento de tu tesis e ir respondiéndola a lo largo de la producción; o en la conclusión, para cerrar el texto con un interrogante a modo de “final abierto”, una cuestión que lanzas al lector para invitarlo a la reflexión.
- La crisis económica y de vivienda: un tema que últimamente está resonando mucho es el problema de la accesibilidad a la vivienda, un derecho básico fundamental. La inflación, la especulación inmobiliaria, el turismo masivo, el parque público de vivienda, los fondos buitre y la okupación son temas sociales muy vigentes.
- La corrupción y la situación política en España (o en el panorama internacional): el populismo y la demagogia, los movimientos políticos, las campañas y la formación de nuevos gobiernos, el malestar general de los ciudadanos ante la clase política, la incompetencia de algunos dirigentes políticos y los conflictos internos de los partidos marcan la actualidad. Otros desafíos del escenario internacional actual son el conflicto israelí-palestino, la guerra entre Rusia y Ucrania, la migración y la crisis de refugiados, el auge de los partidos extremistas, las actuaciones de Donald Trump, etc.
- El machismo, la brecha salarial, los roles de género, la violencia contra la mujer y la discriminación por género, origen étnico, religión, orientación sexual, edad, discapacidad, apariencia física, nivel socioeconómico...). Atención a conceptos como micromachismos, abusos sexuales, homofobia, xenofobia, aporofobia, etc.
- El impacto de las nuevas tecnologías, especialmente de la IA: el auge de la inteligencia artificial, la adicción a los móviles, el uso de las redes sociales, los nuevos influencers, etc.
- Los medios de comunicación: las fake news (noticias falsas y bulos de internet), la manipulación informativa, la telebasura, etc.
- La libertad de pensamiento y expresión: los límites del humor, el odio en las redes sociales (anonimato como escudo), la falta de responsabilidad y respeto de los usuarios, el ciberacoso, la protección de datos, la censura (política, social, literaria...), etc.
- El cambio climático y sus consecuencias: ODS y Agenda 2030, ecologismo y sostenibilidad, crisis climáticas, emergencias y desastres naturales (dana, incendios forestales, volcanes...).
- La diversidad lingüística y la cultura: temas como las lenguas y dialectos, la lectura y la escritura, la educación, etc. son siempre un lugar común en los textos de opinión (Irene Vallejo es una escritora referente en estos asuntos).
- Los límites de la ética: la moral, la justicia, la dignidad humana, los debates éticos como el derecho a la vida o la muerte digna (aborto y eutanasia), las reflexiones filosóficas y psicológicas, la transgresión de los límites humanos o el progreso moral son algunos de los asuntos que pueden aparecer en un texto de opinión. Se ahonda en nuestra parte más racional y humana.
- La salud física y mental: estilos de vida saludables, alimentación, calidad de vida, bienestar emocional, temas psicológicos que afectan a la salud de cuerpo y mente, etc.
- Lugares comunes o tópicos universales: temas generales como la vida, el amor, el paso del tiempo, la muerte... son asuntos que se han venido repitiendo a lo largo de la historia y que abundan en los textos literarios. Pero los lugares comunes no solo son temas o ideas generales que usan los escritores en sus obras literarias, sino que también sirven como punto de partida para la argumentación, por lo tanto, ayudan a desarrollar y organizar el discurso.
- Argumento de analogía o comparación: se establece una comparación o una relación de semejanza entre lo argumentado y otro hecho. Por ejemplo: “La dieta mediterránea es parecida a la asiática: las dos son muy saludables”.
- Argumento de autoridad: se fundamenta en el respeto que merece una persona o institución de prestigio social o intelectual que ha opinado sobre el tema que es objeto de argumentación. Se puede formular de forma directa (citando al experto en la materia en cuestión) o indirecta (apoyándose en la opinión del experto/a aunque no se corresponda exactamente con el tema). Por ejemplo: “Estudios científicos han comprobado que el cerebro humano tiene la capacidad de anticipar el peligro”.
- ¡Cuidado! Según el contexto, la mención a la autoridad puede actuar como argumento o como falacia “ad verecundiam”.
- Argumento axiológico: mediante este argumento se interpretan las normas jurídicas y/o leyes en función de los valores que contienen o los fines que se persiguen con ellas. Por ejemplo: “La ley es necesaria para garantizar la seguridad de la ciudanía”.
- Argumento de calidad: se antepone la calidad, lo mejor o lo exquisito frente a la cantidad o lo abundante. Por ejemplo: “Estos coches son caros, pero son los mejores del mercado”.
- Argumento de cantidad: la cantidad o lo abundante es preferible a lo escaso o lo único. Puede aparecer una mención a lo que la mayoría cree, piensa, dice o hace para defender una postura. Por ejemplo: “Ese partido político ha recibido la mayoría de los votos”.
- ¡Cuidado! Recurrir a la mayoría puede ser un argumento, pero en otros contextos podría ser una falacia “ad populum”.
- Argumento de causa-efecto: se afirma o se demuestra que un suceso A provoca o contribuye a la formación de un suceso B debido a una relación de causa-efecto entre la premisa y la conclusión (esquema: A → B). Por ejemplo: “Tomar en exceso el sol (A) causa quemaduras solares (B)”.
- ¡Cuidado! No se debe confundir este argumento con la falacia “post hoc” (falacia del falso consecuente), un error lógico que asume que, porque un evento ha sucedido después de otro, el segundo evento ha sido causado por el primero.
- Argumento de conocimiento enciclopédico: definición de conceptos, relación entre palabras, explicaciones históricas y filosóficas, apelación a conocimientos consabidos, etc. Por ejemplo: “La lengua es un sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana y que cuenta generalmente con escritura”.
- Argumento de contraste: se busca la diferencia mediante la oposición de dos tesis, opiniones, ideas, creencias, elementos, objetos, prácticas o épocas con el objetivo de que uno de ellos quede por encima del otro. Por ejemplo: “Ingerir comida rápida en exceso es perjudicial para la salud. En cambio, mantener una dieta equilibrada permite llevar una vida saludable”.
- ¡Cuidado! En ocasiones, en una contraposición se incurre en las falacias “ad antiquitatem” (‘todo lo antiguo o tradicional es mejor’) y “ad novitatem” (‘todo lo nuevo o moderno es mejor’).
- Argumento de criterio sapiencial: refranes, frases hechas, proverbios de carácter popular, máximas, frases sentenciosas, citas cultas, tópicos literarios o lugares comunes contribuyen a reforzar la argumentación. Por ejemplo: “Cuando las barbas de tus vecinos veas cortar, pon las tuyas a remojar”.
- Argumento de datos y/o estadísticas: consiste en argumentar basándose en pruebas empíricas que otorgan veracidad y fiabilidad al discurso (datos, estudios estadísticos, cálculo de probabilidades o cifras). Ejemplo: “El uso del móvil entre los jóvenes es casi universal, con porcentajes que superan el 80 %”.
- Argumento de ejemplificación: se utilizan ejemplos (casos concretos, datos, metáforas, citas literarias, cuentos...) para extraer una regla general e ilustrar el argumento con el objetivo de darle una mayor afirmación. Por ejemplo: “En las grandes ciudades, como es el caso de Madrid o Barcelona, se ha regulado el hecho de circular con vehículos contaminantes”.
- Argumento de experiencia personal: este argumento es muy subjetivo, puesto que se basa en la propia experiencia personal que alguien ha vivido o que ha visto de cerca y que ofrece como prueba o afirmación de una tesis. Por ejemplo: “Nunca hay que tomar antibióticos sin prescripción médica. Una vez un medicamento que tomé me provocó alergia y lo pasé terriblemente mal”.
- Argumento de utilidad o pragmático: se valora lo útil, práctico, necesario o eficaz frente a lo inútil, poco práctico, innecesario o ineficaz. Por ejemplo: “Hacerse reglas mnemotécnicas para estudiar es muy eficaz”.
- Argumento de verdad evidente o generalización indiscutible: se trata de afirmaciones de validez universal o de sentir general y máximas morales objetivas que no pueden negarse racionalmente por ser evidentes o de sentido común. Por ejemplo: “La gente quiere ser feliz”, “Es un hecho absolutamente cierto que algún día moriremos” o “Preocuparse por el medioambiente contribuye a la sostenibilidad del planeta”.
- ¡Cuidado! No se debe confundir este argumento con la falacia de la generalización por inducción precipitada, que consiste en generalizar a partir de casos particulares que no son suficientemente amplios ni representativos. Son generalizaciones fáciles que solo son válidas para ciertos casos, por lo que normalmente se llega a una conclusión general errónea.
- Falacia “ad baculum” (‘báculo’’, ‘garrote’, ‘vara’): consiste en apelar a la fuerza, la amenaza (directa o indirecta) o el abuso de una posición de poder para provocar en el adversario miedo a sufrir el daño con el que se le amenaza. El objetivo es manipularlo mediante el potencial temor en lugar de usar argumentos válidos (muy común en política). Por ejemplo: “Los migrantes invadirán nuestro país, nos ganarán terreno y perderemos derechos. Es mejor expulsar a todos los extranjeros; solo traen problemas”.
- Falacia “ad antiquitatem” (‘lo antiguo es mejor’): consiste en afirmar que, si algo se ha venido haciendo o creyendo desde hace tiempo, entonces está bien o es verdadero. Sin embargo, es un razonamiento falaz porque se utiliza la antigüedad de una tendencia a actuar o pensar para justificar una tesis. Lo antiguo o tradicional no tiene por qué ser siempre mejor que lo nuevo, moderno o progresista. Por ejemplo: “La tauromaquia es una tradición en la historia de España; sería un despropósito acabar con ella”.
- Falacia “ad hominem” (‘contra la persona’): consiste en atacar a la persona o institución que formula un argumento por su apariencia física, pasado, conducta, estudios, creencias... con el fin de desacreditarla en lugar de atacar el argumento mismo (es muy común en política). Por ejemplo: “¿Qué puede saber un psicólogo infantil sobre niños si no ha tenido ningún hijo?”.
- Falacia “ad ignorantiam”: consiste en afirmar la verdad de un argumento por la imposibilidad de afirmar lo contrario. No obstante, la ausencia de pruebas a favor o en contra de un argumento no es una justificación ni hace válido el argumento. Por ejemplo: “Lo que no está prohibido está permitido”.
- Falacia “ad misericordiam” (‘apelación a los sentimientos como medio de manipulación emocional y desvío de la atención’): consiste en recurrir a los sentimientos como la piedad, el consuelo, la pena (incluso la culpa) para manipular al receptor y convencerlo de que un argumento es válido. Una cosa es conmover al receptor a través de sentimientos genuinos, auténticos, y otra cosa es intentar manipularlo con las emociones. La diferencia radica en la intencionalidad del emisor, ¿con qué fin utiliza los sentimientos: para conmover e incitar a la reflexión crítica o para manipular? Ejemplo de falacia: “No podemos aumentar los impuestos a los grandes especuladores, se debe tener en cuenta el titánico esfuerzo que les ha costado construir sus fortunas y el sufrimiento que les causaría perder una parte de su riqueza”.
- Falacia “ad populum” (‘falacia de la popularidad’): consiste en creer lo que dice la mayoría. No obstante, la opinión mayoritaria nunca es prueba adecuada de la verdad de una creencia. Por ejemplo: “Todo el mundo lo hace, así que tiene que ser correcto, no pueden estar todos equivocados”.
- Falacia “ad verecundiam” (‘falacia de autoridad’): consiste en la mera apelación a una pretendida autoridad en la materia (persona o institución de gran relevancia social, científica, literaria...) para justificar un argumento sin suficientes fundamentos o razones, o con información manipulada. Por ejemplo: “Einstein no creía en Dios: no te dejes influenciar por otros menos sabios que él”.
- Falacia del círculo vicioso: consiste en que las premisas de un argumento contienen en sí mismas parte de la conclusión, por lo que el argumento comporta cierto tipo de circularidad (es muy común en el ámbito filosófico y teológico). Por ejemplo: “La Biblia es verdad porque Dios la escribió, y sabemos que Dios existe porque la Biblia lo dice”.
- Falacia del hombre de paja, espantapájaros o testaferro: consiste en ridiculizar los argumentos del oponente tergiversando, exagerando o simplificando sus palabras. Así, no se combaten los argumentos contrarios, sino una imitación falsa y débil de estos a fin de dar la ilusión de vencerlos con facilidad. Por ejemplo: “Los ecologistas se preocupan más por el bienestar de los gusanos y las hierbas que por el de las personas”.
- Falacia de la generalización por inducción precipitada: consiste en generalizar a partir de casos particulares que no son suficientemente amplios ni representativos. Son generalizaciones fáciles que solo son válidas para ciertos casos, por lo que normalmente se llega a una conclusión general errónea, reducciones simplistas y estereotipación por creencias preconcebidas. Por ejemplo: “Todos los catalanes son tacaños”.
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- Guía de errores frecuentes en la expresión escrita:
- Argumentos vs. falacias:
- Cómo se comenta un texto literario:


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