¡Hola, lazarillos y lazarillas! Os comparto esta guía de errores frecuentes en la expresión escrita que he creado para que nuestro alumnado no caiga en estas trampas lingüísticas.
En este documento descargable (también disponible en catalán) he recogido 28 errores explicados (con ejemplos y con la alternativa para evitarlos) que, como docente, no paro de leer en las expresiones escritas de mi alumnado a lo largo de los años.
Errores frecuentes en la expresión escrita
1. Abreviación de palabras: en ocasiones la abreviación de palabras en la expresión escrita es sinónimo de coloquialidad. Así pues, no acortes palabras innecesariamente: escribe “profesor” en vez de “profe”; “televisión” en lugar de “tele”; “película” en vez de “peli”, etc. Sin embargo, hay algunas palabras que, por uso genérico, se escriben mayoritariamente en su forma acortada (apócope): “moto” por “motocicleta”, “bici” por “bicicleta”, “cine” por ”cinematógrafo” o “foto” por “fotografía”; en estos casos, el uso apocopado está muy extendido y normalizado. Usa el sentido común y adáptate siempre al registro lingüístico (adecuación como propiedad textual).
2. Abuso de la paráfrasis: se pueden parafrasear ideas del texto, es decir, expresar con otras palabras las ideas de un texto o los pensamientos de un autor, pero no abuses del parafraseo (nunca copies exactamente las mismas oraciones del texto). Siempre será mejor que resumas las ideas con tus propias palabras. No obstante, sí que debes incluir las palabras clave que encuentres en él.
3. Abuso de la primera persona (especialmente el plural inclusivo) en el resumen de un texto o en la formulación de una idea principal: se ha de mantener la objetividad en el comentario de texto; conviene usar la tercera persona y la impersonalización (pronombre “se”, pasiva, verbos no personales, oraciones impersonales...). En lugar de escribir “Somos muy egoístas”, mejor escribe “El ser humano es egoísta”; en vez de “Nos han hecho pensar que...”, mejor “A la gente se le ha hecho pensar que...”). Bajo ningún concepto incluyas en el resumen tu opinión personal (eso resérvalo solo para la producción). Limítate a introducir en el resumen solamente las ideas principales que encuentres en el texto. El único apartado donde se pueden usar marcas modalizadoras o subjetivas es en la producción (donde se aporta la opinión personal).
4. Abuso de la segunda persona (típico en el resumen): ocurre cuando el emisor se dirige directamente al lector, usando pronombres como “tú” o “vosotros” para crear más conexión o intimidad (marca modalizadora). Ejemplo: “Te sientes en posesión de la verdad absoluta” en vez de “Las personas se sienten en posesión de la verdad absoluta”. Evítalo usando la tercera persona.
5. Abuso de léxico valorativo: “lo bueno” / “lo malo”, “lo mejor” / “lo peor”. Reserva el léxico valorativo solo para textos argumentativos (de opinión) o narrativos (especialmente con narrador en primera persona). Mantén la objetividad en el resto de tipologías.
6. Abuso de los demostrativos: “esto”, “eso”, “aquello”, “todo esto”...
7. Abuso de verbos comodín: “hacer”, “tener”, “poner” y “decir” son verbos genéricos que utilizamos demasiado por falta de vocabulario. El uso abusivo de estos verbos denota una falta de riqueza léxica. Por ejemplo: “Esta situación hace que...” en vez de “Esta situación provoca...”; “Hacer un informe” en lugar de “Redactar un informe”; “Tener una enfermedad” en vez de “Padecer/sufrir una enfermedad”; “Me he puesto buena” en vez de “Me he recuperado de la enfermedad” o “Ha mejorado mi salud”; “El experto dice que...” en lugar de “El experto asegura/afirma/expresa que...”.
8. Abuso del relativo: “el cual”, “la cual”, “los cuales”, “las cuales”; “lo cual”, “lo que” (y sus variantes). Usa anáforas y conectores.
9. Coloquialismos y vulgarismos: en un registro formal debes evitar expresiones informales propias de contextos cotidianos como conversaciones espontáneas con amigos o familiares. Ejemplos: “currar” en vez de “trabajar”, “estar hecho polvo” en lugar de “estar cansado”, “meter la pata” en vez de “equivocarse”, “enorme” en vez de “muy importante”; “bueno”, “en plan”, “tipo” o “rollo” como conectores; abuso de “pues” y “entonces”. Evita por completo los vulgarismos: errores de pronunciación, ortografía o gramática como “aiga” en vez de “haya” o “pos” en vez de “pues”, o bien expresiones inapropiadas y malsonantes.
10. Esquematizar demasiado la información: otro típico error (este es muy común en las pruebas escritas) es que, en lugar de redactar la información separándola en diferentes párrafos y usando mecanismos internos para relacionar cada apartado, se esquematiza demasiado, incluso muchas veces se introducen los datos como si se tratase de un esquema (con flechas, puntos y guiones). Siempre se debe redactar la información, prestando atención a la claridad, concisión, precisión y corrección ortográfica y gramatical, así como a las tres propiedades textuales: coherencia (sentido global, relación temática y no contradicción); cohesión (conexión de palabras, oraciones y párrafos mediante conectores y mecanismos lingüísticos como la anáfora, la catáfora y las relaciones semánticas) y adecuación (contexto comunicativo, destinatario, propósito o finalidad, situación comunicativa y registro lingüístico).
11. Falta de conectores discursivos: otro error muy común (en este caso de cohesión textual) es no introducir conectores para relacionar las diferentes ideas o párrafos de un texto. Usa diferentes tipos de conectores o marcadores del discurso según la tipología textual. Un texto sin conectores es un texto no cohesionado (falla una de las propiedades textuales). Ejemplos: conectores de distribución (“por una parte”, “por otra parte”), de adición (“también”, “asimismo”, “además”), de síntesis (“en suma”, “en definitiva”), etc.
12. Incluir ideas secundarias en el resumen de un texto: son ideas secundarias los ejemplos, las analogías o comparaciones, las experiencias personales, los datos y las estadísticas, las citas, las generalizaciones indiscutibles o verdades evidentes, los refranes y frases hechas... Incluye solo ideas principales en el resumen. La única excepción posible sería si el eje transversal de un texto fuera un ejemplo o experiencia personal que sirviese como pretexto para tratar un tema concreto (en ese caso, lo más conveniente sería mencionarlo en relación con la idea principal, pero muy brevemente, sin darle mucho peso, ya que es una idea secundaria).
13. Malinterpretar el mensaje de un texto: a la hora de expresar la idea principal o resumir un texto, mantente fiel a la finalidad del autor o la autora (¿qué pretende transmitirnos?).
14. No entrecomillar los extranjerismos: a la hora de escribir a mano, es un error bastante común el hecho de no escribir entre comillas los latinismos, anglicismos, galicismos... Como se trata de palabras extranjeras no adaptadas a nuestra lengua, se deben entrecomillar (o marcarlas en cursiva si escribimos a ordenador). Por ejemplo: “Mi padre siempre me recuerda que la vida es un «carpe diem»”; “Es una sensación de «déjà vu»”.
15. No entrecomillar expresiones literales del texto o palabras con función metalingüística: si estás citando palabras extraídas de un texto o pones ejemplos de uso de la lengua, debes entrecomillarlas. Por ejemplo: “La palabra «pescadería» es una derivada de «pescado»”; “Citando el propio texto, «el uso del móvil en los jóvenes cada vez es más preocupante»”.
16. No usar la coma en los conectores textuales: la independencia sintáctica de los conectores les confiere cierta libertad de posición, por lo tanto, generalmente se ven aislados del resto del enunciado por comas: “En primer lugar, cabe señalar...”; “Soy vegano, es decir, no consumo productos que provengan de un animal”.
17. No usar palabras clave: es necesario identificar las palabras más importantes presentes en un texto para incluirlas en el resumen o en la formulación de la idea principal de un texto. En los libros de texto, las palabras clave aparecen en negrita. Recuerda que las palabras clave (información esencial) son los nombres de corrientes o movimientos culturales, nomenclaturas, fechas, autores y autoras, títulos de obras, temas o tópicos, etc.
18. No usar signos de puntuación: otro error de cohesión textual es no utilizar los signos de puntuación correctamente. Estos establecen la relación entre las ideas y la secuencia de la información, lo cual permite una lectura clara y comprensible. Su mal uso o ausencia dificulta la comprensión, mientras que el uso correcto de elementos como puntos, comas, dos puntos, puntos suspensivos y paréntesis o guiones, entre otros, ayuda a organizar el texto, indicar pausas, añadir información y demarcar incisos, hecho que contribuye a la estructura lógica del discurso.
19. No separar la información en diferentes párrafos: un error muy grave que se produce en la expresión escrita es no respetar la estructura externa (división en apartados) e interna (introducción – desarrollo – conclusión) de un texto. Se debe bajar párrafo cuando se cambia de idea; además, el párrafo ha introducirse con un conector preferentemente. Se debe evitar a toda costa lo que se conoce como “texto - párrafo”.
20. No subrayar los títulos de las obras cuando se escriben a mano. En cambio, cuando se escribe a ordenador, el título de las obras ha de aparecer en cursiva (no entre comillas).
21. Personalización del texto: no hagas referencia o alusión directa al texto o al autor o la autora. Evita expresiones como “El texto dice...”, “El texto habla de...”; “El texto trata sobre...” (no personalices el texto; el texto no puede hablar) o “El autor dice...”. Debes escribir como si tú (quien estás escribiendo el resumen o la idea principal) fueras el propio autor, pero sin usar marcas modalizadoras.
22. Problemas en la formulación de la idea principal de un texto: la idea principal de un texto no debería superar las dos líneas de extensión; es una mezcla entre el tema (asunto) y la tesis (opinión principal del autor o autora más la finalidad del texto). Estructura: sintagma nominal (SN) u oración simple (con infinitivo, por ejemplo). Es conveniente que empiece por una palabra abstracta: “La crítica a...”, “La defensa de...”, “La comparación entre...”, “La reflexión sobre...”, “La advertencia sobre...”. Esa primera expresión nominal ya recoge la esencia de la tesis. Ejemplo: “La sensación de impotencia del individuo por no poder actuar ante las injusticias sociales”. Es mejor si se evitan los verbos conjugados y la oración compuesta, ya que es probable que den como resultado una idea principal compleja o muy larga. La idea principal debe ser concisa y concreta (evita la ambigüedad o vaguedad).
23. Repetición excesiva de ideas: expresar la misma idea o concepto todo el tiempo con diferentes variantes denota una falta de comprensión del texto, además de una redundancia temática. Repetirte demasiado en una idea denota una falta de comprensión profunda del texto ya que no aportas otras ideas para avanzar.
24. Repetición léxica: cuando se escribe es muy frecuente incurrir en redundancias, esto es, en la repetición excesiva de una palabra, expresión o concepto que no aporta nueva información, lo que resta claridad y concisión al mensaje. Usa sinónimos para evitar las repeticiones léxicas.
25. Separar el sujeto del predicado con una coma: otro error muy común es escribir una coma entre el sujeto y el predicado. Ejemplo: “Mi amiga María, estudia mucho para los exámenes” en vez de “Mi amiga María estudia mucho para los exámenes”. Separar el sujeto del predicado con una coma solo sería correcto en caso de inciso o cuando el sujeto es muy largo para evitar confusiones: “María, mi amiga de la infancia, gran lectora de novelas de misterio y amante de las letras, quiere ser escritora”.
26. Uso de la coma después del conector adversativo “pero”: “Me gusta mucho pero, no puedo comprarlo” en vez de “Me gusta mucho, pero no puedo comprarlo”.
27. Uso de palabras comodín o palabras “baúl” o “cliché”: “cosas”, “algo”, “todo”, “nada”... son palabras vacías de significado y son reflejo de pobreza léxica. Se deben sustituir por expresiones léxicas plenas: “Estas actitudes son contrarias a la democracia (en vez de “Estas cosas son contrarias a la democracia”).
28. Uso del gerundio de posterioridad: el gerundio de posterioridad se da cuando la acción del gerundio es posterior a la acción del verbo principal, lo cual es considerado un uso incorrecto que empobrece el texto. Ejemplo: “Cayó al suelo rompiéndose la mano” en vez de “Cayó al suelo y se rompió la mano”. En cambio, el uso del gerundio de simultaneidad es correcto: “Estudio escuchando música” (las dos acciones suceden a la vez, no una antes que otra).
Y a ti, ¿se te ocurre otra falta de expresión? Estoy segura de que habrá muchísimas más. ¡Te leo en comentarios!
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Me parece una guía estupenda, Natalia. Yo añadiría a las palabras cliché algunas expresiones como "hoy en día", "en verdad" o "en plan" que usan incorrectamente o como lugar común, cuando hay otras fórmulas más acertadas y, sobre todo, más originales que enriquecerían su discurso.
ResponderEliminarPor otro lado, yo aplico el orden de uso de las comillas de otra manera a como tú lo has aplicado: 1.º angulares (« »), 2.º inglesas (“ ”) y 3.º simples (' '). ¿Ha cambiado este criterio?
Gracias por compartir tantos recursos con nosotros. Te sigo desde hace tiempo en redes y eres para mí un referente indispensable en el ámbito educativo.
¡Me alegro mucho de que te guste esta guía! Quiero añadir algún error de expresión más, así que aprovecharé tu sugerencia.
EliminarRespecto al orden de las comillas, suelo usar las comillas inglesas (" ") para prácticamente todo porque estoy más acostumbrada a utilizarlas (especialmente por comodidad, ya que las puedo teclear sin mayor problema, en cambio, las comillas angulares las tengo que introducir como caracteres especiales porque no vienen por defecto en las teclas del ordenador). Pero, en caso de que tenga que usar las dos, procedo de la siguiente manera (cuestión de gustos): en primer lugar, utilizo las comillas angulares (para introducir la cita directa) y, en segundo lugar, las comillas inglesas (para usos metalingüísticos, extranjerismos, remarcar o resaltar alguna palabra, como es el caso de la ironía o los dobles sentidos...). No siempre he seguido categóricamente esta premisa; recuerdo que en la universidad usaba las comillas angulares o españolas (« ») para funciones metalingüísticas, remarcar palabras, etc., pero ahora uso las comillas inglesas para todo eso (supongo que ahí jugó un papel clave la practicidad, como he comentado anteriormente).
En cuanto a las comillas simples (' '), las utilizo solamente para encerrar la definición de un término y para títulos de obras o juegos (siempre las he utilizado en este sentido y solo en este sentido, supongo que por cuestión de gustos también).
¡Un saludo!